La innovación para adaptar el cultivo al cambio climático centra la XXIX Jornada de campo del arroz del IRTA en Amposta

El encuentro reúne a productores, técnicos e investigadores para presentar nuevas estrategias de fertilización, gestión del agua y mejora varietal en el Delta del Ebro.

Los proyectos Adaptex, Resirice, HerbesReg, RiceFertiSat y Biorice muestran cómo la investigación del IRTA busca aumentar la resiliencia del cultivo frente a la sequía, la salinidad y el aumento de las temperaturas.

Amposta acogió ayer la XXIX edición de la Jornada de campo del arroz, organizada por el IRTA, que un año más se consolidó como una cita de referencia para el sector arrocero del Delta del Ebro. El encuentro reunió a agricultores, técnicos, empresas y centros de investigación para compartir conocimiento y abordar algunos de los principales retos que afronta el cultivo: la adaptación al cambio climático, la optimización de los recursos y la sostenibilidad de los sistemas de producción.

La bienvenida corrió a cargo de Antoni Espanya, director de los Servicios Territoriales de Agricultura de las Terres de l’Ebre, y de Mar Català, investigadora del IRTA. A continuación, los asistentes emprendieron un itinerario técnico por los campos experimentales del IRTA en Amposta, deteniéndose parcela por parcela para que cada investigador expusiera, sobre el terreno, los resultados de los diferentes proyectos.

La necesidad de adaptar el cultivo a un contexto marcado por las altas temperaturas, la salinidad y una disponibilidad de agua cada vez más incierta sobrevoló buena parte de las intervenciones de la jornada. Los investigadores recordaron que las temperaturas elevadas pueden alterar el desarrollo del cultivo, especialmente durante fases tan sensibles como la floración y el llenado del grano. Este hecho convierte la innovación varietal y la gestión eficiente de los recursos en herramientas clave para garantizar la productividad futura.

Menos agua y una fertilización más eficiente

Una de las principales paradas del itinerario se centró en las fuentes alternativas de nutrientes y la agricultura de precisión. Núria Tomàs, técnica del Programa de Cultivos Extensivos Sostenibles del IRTA, presentó el proyecto demostrativo RiceFertiSat, que utiliza imágenes de satélite e indicadores de vegetación para ajustar las aportaciones de nitrógeno a las necesidades reales de cada parcela. Durante la duración del proyecto se ha hecho el seguimiento de 19 campos del Delta del Ebro (dieciséis con fertilización mineral y tres con fertilización orgánica), sobre tres variedades (J. Sendra, Campanar PV y Bomba), en colaboración con el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya, que aporta los datos del satélite Sentinel-2 y, a modo de prueba de concepto, del nanosatélite catalán Menut.

La búsqueda de alternativas a los fertilizantes convencionales también centró la intervención de Irene Vilar, del Servicio de Suelos, Fertilización y Tratamiento de las Deyecciones Ganaderas del Departamento de Agricultura, que presentó un ensayo pionero sobre el uso de digestatos en el cultivo del arroz. El ensayo compara, en tres bloques al azar, el digestato crudo y el digestato tratado con la fertilización mineral convencional, y analiza su potencial como fuente alternativa de nutrientes y como vía para valorizar agrariamente subproductos procedentes del tratamiento de deyecciones ganaderas.

La gestión del agua tuvo igualmente un papel central en este itinerario. Maite Martínez, investigadora del Programa de Aguas Marinas y Continentales del IRTA, presentó los resultados del proyecto demostrativo HerbesReg, que compara tres regímenes de riego (la inundación convencional, el secado a mitad de ciclo y la siembra en seco con secado a mitad de ciclo) para determinar cómo afectan al consumo de agua, al control de las malas hierbas y al rendimiento final del cultivo. El objetivo es generar conocimiento que permita avanzar hacia sistemas de producción más resilientes ante posibles restricciones hídricas.

En cuanto a las leguminosas, Marta da Silva expuso los avances del proyecto europeo Legendary, que compara tres estrategias de invierno antes de la siembra del arroz: dejar la parcela en barbecho, incorporar el guisante al suelo como abono verde, o cosecharlo como grano. Cada estrategia se combina después con dos niveles de fertilización nitrogenada en el cultivo del arroz, para determinar si esta leguminosa puede aportar nitrógeno al sistema y contribuir a reducir la dependencia de la fertilización mineral.

Nuevas variedades para afrontar la salinidad y la sequía

La segunda parte del itinerario puso el foco en la innovación varietal, otro de los grandes ejes de la jornada. Mar Català, investigadora del Programa de Cultivos Extensivos Sostenibles del IRTA, presentó los trabajos de la Red de variedades de arroz desarrolladas en el marco del proyecto ADAPTEX, una iniciativa financiada inicialmente por el Fondo Climático de la Generalitat de Catalunya que tiene como objetivo adaptar los cultivos catalanes a los efectos del cambio climático. El proyecto estudia qué materiales vegetales muestran una mejor respuesta ante los estreses hídricos y térmicos asociados a este nuevo contexto climático, con el fin de disponer de variedades y estrategias de manejo capaces de mantener la productividad de los cultivos extensivos en los escenarios futuros, marcados por temperaturas más elevadas y una disponibilidad de agua más limitada.

La red compara diferentes variedades de arroz bajo condiciones diversas de disponibilidad de agua y salinidad para identificar los materiales que puedan mantener mejor la productividad. Entre los materiales estudiados hay variedades ampliamente cultivadas como Bomba y J. Sendra, así como nuevas líneas candidatas. Esta información debe permitir disponer de nuevas recomendaciones varietales para el sector en los próximos años.

Y es que la idea principal para este año, relativamente tranquilo si lo comparamos con el del temporal Glòria o la última sequía en Catalunya, es la preparación. Así lo destaca Mar Català, todo un referente en investigación de los cultivos arroceros: «Es muy importante trabajar la sequía antes de la sequía, no cuando ya la tenemos aquí. Por eso trabajamos con tiempo para adaptar el cultivo del arroz a nuevas variedades más resistentes a las condiciones climáticas actuales y futuras».

En la misma sección, Concha Domingo, investigadora y coordinadora de la Unidad de Arroz del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), presentó los avances del proyecto Resirice, orientado a obtener nuevas líneas genéticas más tolerantes a la salinidad y a la sequía. Los datos presentados muestran que el rendimiento del cultivo se reduce a medida que aumenta la salinidad del suelo: desde un 14% de pérdida con una conductividad eléctrica de 2 a 3 dS/m, pasando por un 21% entre 3 y 4 dS/m, hasta un 32% en las situaciones más desfavorables, con conductividades superiores a 4 dS/m.

La sostenibilidad ambiental también tuvo protagonismo con el proyecto Biorice, presentado por Maite Martínez. La investigación compara diferentes tipos de biochar (o biocarbón), una especie de carbón obtenido a partir de pino y de cáscara de arroz, que puede ayudar a retener nutrientes y secuestrar el carbono en el suelo. La idea es estudiar su interacción con la fertilización orgánica, con purín y con gallinaza, para evaluar su efecto en el rendimiento del cultivo, la fertilidad del suelo y la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a los arrozales, especialmente las emisiones de metano.

Experimentación con empresas

La última parada del itinerario estuvo dedicada a la experimentación con empresas, con la presentación de los resultados del ensayo con Magna Aktiv, de Compo Expert, a cargo de Eva Pla, del programa Cultivos Extensivos Sostenibles del IRTA. Según los resultados presentados, este producto, basado en microorganismos del suelo, habría mostrado efectos positivos en la absorción de nutrientes y en el desarrollo de la planta.

Más allá de las presentaciones técnicas, el encuentro contó con diversas vitrinas tecnológicas y espacios demostrativos de empresas y entidades del sector dedicados a nuevas variedades de arroz, tecnologías para el control de malas hierbas, estrategias de protección vegetal, productos bioestimulantes y maquinaria agrícola. Participaron, entre otros, BASF, Copsemar, el IVIA, UPL, Agro-Solutions y Vicens Maquinària Agrícola.

La clausura corrió a cargo de Rosa Altisent, directora general de Agricultura y Ganadería del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Organizada por el IRTA con la colaboración de la Cámara Arrocera del Montsià, la jornada se enmarca en las actuaciones del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027 y volvió a evidenciar el papel de la investigación aplicada, la innovación tecnológica y la transferencia de conocimiento como herramientas fundamentales para garantizar el futuro del cultivo del arroz en el Delta del Ebro.

Los arroceros tendrán una nueva cita con el IRTA en los primeros meses de 2027, con una jornada técnica sobre el arroz que ofrecerá más resultados y detalles sobre los avances de la investigación para dar apoyo a este cultivo tan importante para la región del Delta y para Catalunya.

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