Un sistema d’alertes permet optimitzar l’aplicació de productes fitosanitaris en ametller per al control de la moniliosi

El proyecto AlertFlors, coordinado científicamente por el IRTA, ha desarrollado una herramienta que tiene en cuenta la fase de crecimiento del almendro, la presencia del hongo en el campo y los datos meteorológicos para indicar cuándo existe un mayor riesgo de infección por Monilinia spp.

En cuatro fincas comerciales, el sistema de alertas permitió reducir un 50% el número de aplicaciones fitosanitarias en la mayoría de los casos, respecto a la estrategia química convencional. En general, tras la floración (periodo de máxima sensibilidad), el nivel de enfermedad fue similar con ambas estrategias.

Los resultados abren la puerta a realizar los tratamientos únicamente cuando sea necesario, reduciendo el uso de productos fitosanitarios y las labores asociadas sin renunciar al control de la enfermedad.

Unos días de lluvia y temperaturas suaves durante la floración pueden ser suficientes para que la moniliosis encuentre su oportunidad para infectar un almendro. El problema es que, cuando llega ese momento, la flor y, por tanto, la futura almendra, son especialmente vulnerables. Ante este riesgo, la respuesta habitual ha sido proteger preventivamente los árboles con distintos tratamientos a lo largo de la campaña. Pero, ¿y si fuera posible saber con mayor precisión cuándo existe realmente riesgo de infección y tratar solo entonces?

Esta es la idea que hay detrás de AlertFlors, un proyecto piloto innovador llevado a cabo por un Grupo Operativo que ha desarrollado y probado un sistema de alertas, el Warning System, para ayudar a agricultores y técnicos a decidir cuál es el mejor momento para intervenir en el control de Monilinia spp., el hongo responsable de la moniliosis del almendro. La herramienta tiene en cuenta información sobre la fase de crecimiento del árbol, la presencia del hongo en el campo y las condiciones meteorológicas, y permite anticipar situaciones de riesgo gracias también a la previsión meteorológica de los tres días siguientes.

Los resultados muestran que tratar menos no tiene por qué significar proteger menos. En general, la enfermedad se controló de forma muy eficaz, con resultados comparables a los del tratamiento convencional.

“El objetivo no es dejar de tratar, sino tratar cuando realmente es necesario. Si podemos identificar los momentos en los que existe riesgo de infección, podemos proteger el cultivo con menos aplicaciones y hacer que cada tratamiento esté mucho más justificado”, explica Carla Casals, investigadora del IRTA y responsable científica del proyecto del programa de Poscosecha.

Saber cuándo la flor está en riesgo

La moniliosis es una enfermedad especialmente problemática porque puede atacar la flor y el fruto recién cuajado y, por tanto, afectar directamente a la producción. Su incidencia depende, entre otros factores, de la variedad, del momento en que se encuentra el árbol y de las condiciones meteorológicas.

Los experimentos realizados en el IRTA Fruitcentre, en Lleida, han permitido afinar este conocimiento. El personal investigador ha determinado cuáles son las condiciones de temperatura y horas de humedad que favorecen la incidencia y la severidad de la enfermedad, y que no todas las fases de la flor son igualmente sensibles. En las variedades analizadas, algunos estados de la floración resultaron especialmente vulnerables, y también se observaron diferencias importantes entre variedades.

A partir de este conocimiento, el equipo ha desarrollado un modelo epidemiológico que indica el riesgo de infección y que es la información que sustenta el Warning System. Cada finca debe disponer de datos meteorológicos propios, que se combinan con la previsión del Meteocat. El sistema los relaciona con el ciclo de vida del almendro y con la presencia de nuevos puntos de infección. Cuando se dan las condiciones favorables para la enfermedad, el visor muestra una ventana de riesgo; cuando se ha realizado un tratamiento, también indica durante cuánto tiempo se considera que el árbol sigue protegido.

Se trata, por tanto, de una herramienta pensada para convertir información científica compleja en una decisión muy concreta en el campo con el fin de aportar soluciones prácticas a los técnicos del sector: ¿hay que tratar ahora o no?

Menos productos y menos pasadas por el campo

La reducción del número de aplicaciones tiene una consecuencia directa sobre los costes de producción, pero también disminuye la cantidad de productos fitosanitarios que se aplican al cultivo y el número de operaciones que debe realizar el agricultor.

Esta es una de las principales dimensiones ambientales de AlertFlors. En lugar de aplicar fungicidas siguiendo únicamente un calendario prefijado, el sistema intenta concentrarlos en los momentos en los que existen las condiciones para que se produzca una infección. Esto permite avanzar hacia un uso más racional de los productos fitosanitarios, reducir intervenciones innecesarias y disminuir su huella ambiental.

La digitalización también puede simplificar la gestión cotidiana de las explotaciones. Un sistema automatizado que avisa de los episodios de riesgo evita parte del seguimiento manual y puede ayudar a los y las profesionales del campo a planificar mejor las tareas durante los periodos más delicados de la campaña.

“La clave es pasar de un sistema basado principalmente en el calendario a un sistema basado en el riesgo real. Esto aporta más información al sector productor para decidir y permite ajustar mejor tanto los recursos económicos como los tratamientos que aplicamos en el campo”, señala Casals.

El sistema de alertas no ha funcionado igual en todas partes

Durante las pruebas de 2026, el Warning System mostró una eficacia especialmente alta en las fincas de Alcanó y Vilagrassa. En cambio, en Maials y Tàrrega la respuesta fue más limitada o irregular. Según los investigadores, esta variabilidad puede estar relacionada con las diferencias en el nivel inicial de afectación de la enfermedad, la variedad y las condiciones climáticas de cada finca. Todos estos resultados indican cuál es el siguiente paso: afinar el sistema para que sea capaz de incorporar cada vez mejor las particularidades de cada plantación.

Y es que el cultivo del almendro ha cambiado profundamente en los últimos años. De un cultivo tradicionalmente asociado a tierras de secano y a producciones relativamente extensivas, ha pasado a tener un peso creciente también en nuevas zonas de regadío, con plantaciones más intensivas, nuevas variedades y sistemas productivos más similares a los de la fruta dulce. Este salto productivo comporta también nuevos retos sanitarios, entre los cuales se encuentra el aumento de la presión de enfermedades como la moniliosis.

Medio siglo investigando el almendro

El proyecto ha sido desarrollado por investigadores de los programas de Poscosecha y Fruticultura del IRTA, con Charo Torres, Carla Casals y Erick Zúñiga por parte del grupo de patología de la poscosecha, y Xavier Miarnau, Laura Torguet y Lidia Aparicio por parte del equipo dedicado a la investigación del almendro.

La investigación del IRTA en este cultivo tiene, de hecho, más historia que el propio instituto. En concreto, el grupo de almendro comenzó a trabajar en el año 1975, inicialmente centrado en la obtención de nuevas variedades y portainjertos, especialmente con características como la floración tardía y la autofertilidad. Actualmente, esta investigación se ha ampliado a nuevos retos como la tolerancia a enfermedades y la tecnología del cultivo.

AlertFlors recoge también el conocimiento acumulado durante proyectos anteriores del IRTA sobre la epidemiología de Monilinia spp. y sobre sistemas predictivos desarrollados en otros frutales. Ahora, este conocimiento se ha trasladado a un cultivo que vive un momento de expansión y que necesita herramientas capaces de combinar productividad, viabilidad económica y sostenibilidad ambiental.

Sobre AlertFlors

El proyecto “Desarrollo de un sistema de alertas para mejorar el control sostenible de Monilinia laxa en almendro (AlertFlors)” se ha desarrollado en el marco de un Grupo Operativo formado por Crisol de Frutos Secos SAT, Ametlles Vicens, Ocean Almond, Borges Agricultural & Industrial Nuts y Fruits Secs de les Garrigues, con el IRTA como centro de investigación.

El proyecto forma parte de las ayudas para la ejecución de proyectos piloto de grupos operativos de la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícolas (AEI-Agri), en el marco del Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027, y está cofinanciado por la Unión Europea. La investigación se ha orientado a reforzar la viabilidad y la resiliencia del sector agrícola y a mejorar la sostenibilidad económica de la producción.


Actuación del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027 cofinanciada por:

Ministerio Agricultrua

PUBLICADO EL

2 de octubre de 2026

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