
Visita a la parcela de Mollerussa donde se han ensayado estrategias para gestionar la sequía en manzano. Fuente: IRTA.
Impulsado por el IRTA, este proyecto demostrativo pone al alcance del sector frutícola herramientas y conocimiento científico para gestionar mejor el agua y tomar decisiones ante diferentes escenarios de sequía
En manzano, reducir al 50 % el número de frutos ayudó a los árboles a sufrir menos por la falta de agua y a producir manzanas de mayor calibre; añadir una poda en verde mejoró todavía más el estado de los árboles, aunque redujo la cosecha
No todas las sequías son iguales cuando falta agua. Por eso tampoco deben gestionarse de la misma manera. Si el agua es escasa, pero todavía hay suficiente para mantener una plantación, el objetivo es aprovechar mejor cada gota y proteger la cosecha. Pero cuando la sequía es extrema y el agua ya no alcanza para cubrir las necesidades mínimas del cultivo, es necesario valorar qué puede hacerse hoy para que el árbol siga vivo mañana.
Esta es una de las principales conclusiones del proyecto GESTSEQUERA, dedicado a la gestión hídrica de los cultivos en diferentes escenarios de sequía, un proyecto demostrativo impulsado por el Programa de Uso Eficiente del Agua en Agricultura del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA). La actividad, iniciada en 2024, ha recopilado conocimiento científico, lo ha contrastado con las necesidades del sector y lo ha llevado al campo a través de ensayos demostrativos, jornadas, formaciones, material audiovisual y un libro, Manual de riego en frutales. Estrategias de manejo ante escenarios de sequía, publicado en septiembre de 2026.
El resultado es una hoja de ruta para que las personas productoras de fruta puedan tomar decisiones en función de la cantidad de agua disponible, el estado de los árboles y la intensidad de la sequía.

Jornada de difusión de los resultados de GESTSEQUERA en Tarragona, para compartir con el sector estrategias de gestión de los frutales ante la sequía. Fuente: IRTA.
«No podemos gestionar igual una plantación a la que le falta un poco de agua que otra que está al límite de supervivencia. En un caso intentamos seguir produciendo con menos agua; en el otro, debemos asumir que quizá sea necesario sacrificar parte de la cosecha para salvar el árbol y preservar la explotación a más largo plazo», explica Víctor Blanco, investigador del Programa de Uso Eficiente del Agua en Agricultura del IRTA y responsable de GESTSEQUERA.
GESTSEQUERA diferencia, en primer lugar, las situaciones de sequía estructural: períodos en los que la disponibilidad de agua se reduce de forma sostenida, pero todavía permite mantener la plantación y planificar el déficit. En estos casos, el objetivo sigue siendo producir. Pero haciéndolo empleando el agua donde y cuando realmente es necesaria.
La investigación científica recopilada en el proyecto muestra que la combinación de riego localizado bien gestionado, monitorización de suelo, planta y atmósfera y estrategias de riego deficitario controlado permite reducir de manera importante los aportes de agua sin penalizar significativamente la producción, siempre que el déficit se aplique en las fases del cultivo menos sensibles.
En frutales, el paso de un riego tradicional por inundación a un sistema localizado, cuando va acompañado de un buen manejo, puede llegar a reducir el consumo de agua hasta un 40 %.
Pero tecnificar no significa simplemente instalar goteros o sensores. Una de las conclusiones que destaca GESTSEQUERA es que la tecnología, por sí sola, no ahorra agua. Es necesario saber cuánta se está aplicando, cuánta necesita realmente el cultivo y cómo está respondiendo el árbol.
Por ello, el proyecto propone observar el sistema a nivel global: atmósfera, suelo y planta. Los datos meteorológicos permiten estimar cuánta agua demanda el cultivo; los sensores del suelo indican cuánta hay disponible para las raíces, y el estado hídrico del árbol permite comprobar si el riego que se está realizando es realmente el adecuado.
En otras palabras, antes de decidir cuánto regar, es necesario saber qué está ocurriendo.
GESTSEQUERA ha puesto a prueba estas estrategias en una parcela experimental de manzano ‘Golden Reinders’ del IRTA en Mollerussa.
El ensayo comparó árboles en situación de sequía extrema sin ninguna actuación adicional con árboles a los que se había retirado el 50% de los frutos y con árboles en los que este aclareo se combinaba con una poda en verde que reducía aproximadamente un 20% la copa. Los resultados demuestran la relación entre cantidad y supervivencia.
Los árboles sin ninguna medida de mitigación alcanzaron un estado de estrés hídrico mucho más acusado y produjeron manzanas de menos de 70 milímetros, destinadas principalmente a categorías de menor valor comercial. En cambio, el aclareo del 50% de la fruta mejoró el estado hídrico del árbol y permitió obtener manzanas de unos 75 milímetros de calibre.
Cuando el aclareo se combinó con poda en verde, el estado hídrico mejoró todavía más y también se consiguieron frutos de este tamaño. El precio a pagar fue una menor producción total: reducir deliberadamente la carga del árbol significa renunciar a una parte de la cosecha para repartir mejor el agua disponible entre los frutos que permanecen.
La decisión, por tanto, no es automática. Dependerá de la intensidad de la sequía, del valor de la fruta y de la situación concreta de cada explotación.
“En una sequía extrema debemos cambiar nuestra mirada hacia la plantación. Puede parecer contradictorio retirar fruta de un árbol cuando el productor necesita producir, pero si el árbol no tiene suficiente agua para sostener toda esa carga, reducirla puede ayudarle a superar mejor el episodio, conservar fruta de mayor calidad y llegar en mejores condiciones a la campaña siguiente”, señala Blanco.
Además, el seguimiento de la campaña posterior dejó otra lección: mantener toda la producción durante el año de la sequía puede parecer, a corto plazo, la opción menos costosa, pero puede convertirse en un “falso ahorro”: los árboles sin actuaciones sufrieron una caída muy acusada de la producción al año siguiente. La sequía, por tanto, no termina necesariamente cuando vuelve a llover.
GESTSEQUERA nació tras uno de los episodios de sequía más intensos y prolongados que ha vivido Cataluña, entre 2021 y los primeros meses de 2024. Aquella situación puso de manifiesto hasta qué punto las plantaciones de frutales, que deben permanecer en el campo durante décadas, son especialmente vulnerables a los episodios de escasez de agua.
El proyecto también ha trabajado directamente con el sector, mediante reuniones con productores en Tarragona, Girona y Lleida, jornadas de campo, cursos y actividades divulgativas para identificar necesidades y trasladar al territorio herramientas que a menudo ya existen en la literatura científica, pero que todavía no se han incorporado de forma generalizada a las explotaciones.
El resultado de este trabajo se ha recogido en el Manual de riego en frutales. Estrategias de manejo ante escenarios de sequía. Del riego deficitario controlado al riego de supervivencia, que ofrece criterios prácticos para calcular las necesidades de agua, interpretar la información de sensores e indicadores de la planta y escoger estrategias diferentes según la gravedad de la situación.
La idea que atraviesa todo el documento es sencilla: ninguna tecnología puede crear el agua que no existe. Sin embargo, conocer mejor qué necesita el árbol y cómo responde al estrés puede marcar la diferencia entre perder una parte de la cosecha y perder una plantación entera.
GESTSEQUERA – Gestión hídrica de los cultivos en diferentes escenarios de sequía es una actividad demostrativa de transferencia de conocimiento impulsada por el IRTA en el marco del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027.
La actividad, iniciada en 2024 y actualmente finalizada, ha tenido como objetivo poner a disposición del sector frutícola catalán conocimiento científico contrastado y herramientas prácticas para mejorar la gestión hídrica de los cultivos en situaciones que van desde la sequía estructural hasta episodios extremos en los que está en juego la supervivencia de los árboles.
GESTSEQUERA ha sido cofinanciado por la Unión Europea, a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), y por el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya.
GESTSEQUERA es un proyecto piloto innovador realizado por un Grupo Demostrativo.
Actuación del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027 cofinanciada por: