Ámbitos de investigación 2024-2027

Nuestros 4 ámbitos de investigación actuales, definidos en el Plan estratégico 2024-2027, tienen una mirada global a la vez que promueven la acción local

  • Resiliencia al cambio climático

El cambio climático es una realidad. De hecho, ya vivimos en un nuevo contexto climático. En Cataluña, este nuevo contexto supone periodos de sequía intensa, como la que vivimos en el año 2023.

La escasez de agua compromete el sector agroalimentario: cuando hay sequía, el abastecimiento de la población es prioritario, y en el reparto de este recurso entran en juego todas las actividades económicas.

Es necesaria una gestión muy cuidadosa del agua en todos los ámbitos, y una gobernanza colectiva que tenga en cuenta a todos los actores del territorio y prevea cómo actuar en caso de sequía.

Asimismo, con el cambio climático se producen episodios recurrentes de lluvias repentinas y abundantes.

El agua de estas lluvias torrenciales es poco aprovechable y no compensa la situación de escasez crónica que afecta a Cataluña, especialmente las cuencas internas, donde vive el 90% de la población y hay el 40% del agua.

Asimismo, las tormentas y las inundaciones pueden dañar las infraestructuras, los cultivos y la tierra.

En el caso de la tierra, muchos suelos agrícolas han perdido materia orgánica y biodiversidad tras décadas de producción intensiva. Por lo tanto, tienen menos capacidad de retener la humedad y el carbono, que se escapa a la atmósfera y se convierte en gas de efecto invernadero.

También, la nueva realidad climática supone picos sostenidos de temperaturas altas, que pueden causar pérdidas importantes de cosechas y que ponen a prueba la capacidad de adaptación de los vegetales y de los animales terrestres y marinos.

Además, puede modificar el lugar y la manera de aparecer de determinadas plagas y enfermedades que afectan a los alimentos.

En este contexto, la palabra resiliencia, es decir, la capacidad de adaptación, es clave en toda la cadena agroalimentaria.

Son ejemplos de iniciativas de resiliencia:

  • Intensificación sostenible de la producción

Los sistemas alimentarios incluyen todo lo que hace referencia a la manera en que producimos, transformamos, procesamos, distribuimos y desperdiciamos los alimentos.

Por lo tanto, tienen un impacto directo en el cambio climático, a causa de la emisión de gases de efecto invernadero.

También, impactan en nuestra salud y en la de los ecosistemas, por la emisión de compuestos contaminantes en los suelos y las aguas, y por la mayor o menor facilidad de acceso a una dieta saludable.

De hecho, se considera que, globalmente, los sistemas alimentarios son uno de los principales responsables de la transgresión de los límites planetarios, que son los 9 procesos clave para la estabilidad de la Tierra.

Teniendo en cuenta que está previsto que la población catalana y la global sigan aumentando, y añadiendo que vivimos en un nuevo contexto climático, necesitamos ser capaces de producir más alimentos con menos recursos y generando menos emisiones contaminantes.

En otras palabras, necesitamos intensificar la producción de manera sostenible.

Y la sostenibilidad tiene tres patas que se deben potenciar mutuamente: la economía, el medio ambiente y la sociedad. Así:

  1. Se deben poder producir alimentos de manera rentable y con bienestar. Esto incluye la convivencia entre modelos agroalimentarios económicamente viables y diversos, una mayor conexión entre el mundo urbano y el rural o políticas que potencien el relevo generacional del sector primario.
  2. A la vez, la economía y el medio ambiente se deben dar la mano: el beneficio económico debe ir ligado a la promoción de la economía circular y, en particular, de la bioeconomía.
  3. Y es necesario diversificar las fuentes de proteína para reducir el impacto ambiental de su producción y distribución y potenciar dietas equilibradas.
  • One Health (Una sola salud)

La salud es una cuestión global que interconecta personas, animales y vegetales.

La globalización, la intensificación de la producción y el cambio climático favorecen la aparición y la propagación de plagas y enfermedades infecciosas por todo el mundo.

Son riesgos biológicos que pueden afectar a las personas, los animales y las plantas, y transmitirse de unos a otros.

Por lo tanto, pueden tener un impacto directo en la seguridad alimentaria, la sanidad animal y vegetal, la economía agroalimentaria y la salud pública.

A raíz de esta situación, se ha expandido el concepto ‘Una sola salud’ (One Health), que promueve un enfoque colaborativo y multidisciplinar para abordar los riesgos sanitarios globales desde una perspectiva conjunta: humana, animal y ambiental.

Un dato que justifica este enfoque: en las tres últimas décadas, se han detectado más de 30 nuevos patógenos humanos, el 75% de los cuales originados en animales. Un ejemplo claro es el SARS-CoV-2, causante de la pandemia de la COVID-19.

Necesitamos anticiparnos a estos riesgos y aportar soluciones innovadoras para mitigar sus efectos y reforzar la resiliencia de los sistemas alimentarios.

En el caso de las infecciones bacterianas, casi un siglo después de que se descubriera la penicilina, los antibióticos están perdiendo eficacia.

Esto ha ocurrido porque hemos hecho un uso masivo y a menudo inapropiado de estos medicamentos, tanto en animales como en personas, lo que ha favorecido que las bacterias se vuelvan resistentes.

En el ámbito ganadero, es clave dejar de administrar antibióticos a los animales de manera preventiva. También, dejar de medicar a todos los animales de una explotación porque se ha detectado que alguno de ellos se ha infectado. Y es necesario hacerlo asegurando el bienestar animal y la rentabilidad económica.

En este marco, desde el IRTA investigamos e innovamos con el objetivo de contribuir a transformar los sistemas alimentarios, y en concreto el sector agroalimentario catalán, para un presente resiliente y un futuro de bienestar sostenible.

  • Digitalización y tecnologías transformativas

La inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas y la robótica están cambiando aceleradamente nuestra manera de vivir.

Aprovechar las oportunidades que ofrecen es clave para todos los integrantes de los sistemas alimentarios, desde el campo hasta la mesa.

A la vez, muchas de estas tecnologías emergentes no se han pensado inicialmente para el sector agroalimentario, que todavía las aprovecha poco.

Por ejemplo, una minoría de las explotaciones catalanas utilizan sensores para recoger datos de uso de fertilizantes, fitosanitarios o agua.

Necesitamos:

  • Conocer bien todas estas tecnologías.
  • Entender cómo pueden contribuir a solucionar las necesidades del sector.
  • Identificar el valor añadido que pueden aportar en cada caso concreto.
  • Cuantificar su coste.
  • Y capacitar a las personas en su uso.

Este es un ámbito de investigación e innovación clave para el IRTA, y transversal a toda nuestra actividad.

Por eso, también es uno de nuestros objetivos estratégicos actuales.


En el marco de estos cuatro ámbitos de investigación, desde el IRTA investigamos e innovamos con el objetivo de contribuir a transformar los sistemas alimentarios, y en concreto el sector agroalimentario catalán, para un presente resiliente y un futuro de bienestar sostenible.

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