
Ambas organizaciones han desarrollado conjuntamente decenas de proyectos, principalmente en gestión eficiente del agua, que han supuesto un ahorro hídrico del 20% y han contribuido a mejorar sustancialmente la calidad de la uva.
La bodega Raimat ha acogido esta mañana el acto de conmemoración de los veinticinco años de la firma del convenio entre el IRTA y el grupo bodeguero Raventós Codorníu, establecido para trabajar juntos en proyectos de investigación e innovación vitivinícola. El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya, Òscar Ordeig, ha presidido el encuentro.
La colaboración se inició en 2001 a raíz del proyecto INIE sobre el viñedo, cuando el IRTA propuso desarrollar los primeros ensayos en Raimat, una bodega siempre abierta a la innovación. Aquellos primeros trabajos demostraron que una forma más consciente de gestionar el riego permitía obtener mayor producción y, sobre todo, una mejora notable en la calidad de la uva y del vino. A partir de ahí, la colaboración se formalizó y se ha mantenido de forma ininterrumpida durante 25 años.
El conseller Ordeig ha afirmado que «desde el Gobierno queremos seguir impulsando alianzas como ésta, que conectan el talento científico con las necesidades reales del campo y de las bodegas. El sector vitivinícola es estratégico para el país, genera empleo, fija población en el territorio y proyecta Cataluña en el mundo, e iniciativas como la de hoy nos marcan el rumbo a seguir».
Buena parte de la investigación conjunta se ha centrado en la gestión del agua y se ha desarrollado en Raimat, una de las 15 bodegas propiedad de Raventós Codorníu, y también la finca más extensa del grupo, situada en una zona con una pluviometría muy baja que hace imprescindible el riego. Además, en los últimos años la bodega de la D.O. Costers del Segre se ha convertido en líder en la aplicación de prácticas sostenibles en el ámbito de la viticultura y actualmente el 100% de su viñedo es ecológico.
Joan Esteve, director de Raimat, ha valorado que “la unidad mixta IRTA-Codorníu es un caso de éxito sin apenas precedentes, una colaboración público-privada gracias a la cual ahora tenemos un conocimiento muy grande sobre cómo regar el viñedo y, sobre todo, del efecto que esto tiene en la calidad de la uva. parcelas”.
Así, con la aplicación de la investigación fruto de la colaboración entre el IRTA y Raimat, se ha logrado un 20% de ahorro de agua de media y una mejora del 65% en la uniformidad de las parcelas, lo que se traduce en una producción de uva más igual, de igual calidad. Además, tuvo impacto en la reducción de plagas y enfermedades en el viñedo.
Según Joan Girona, investigador del IRTA experto en agronomía del riego y uno de los impulsores de la unidad mixta, «ante el cambio climático lo que hay que regar y saber regar. Y eso seguramente servirá para afrontar el futuro con mayor certeza, saber cuándo y cómo debe aplicarse el agua». Girona destaca que esta colaboración contribuyó a cambiar la concepción tradicional según la cual el origen de la uva no era un factor clave: “hemos puesto nuestro granito de arena para demostrar que cuidar la tierra, el viñedo y el agua es esencial para la calidad del producto final”.

El director general del IRTA, Josep Usall, ha subrayado «el valor de la unidad mixta IRTA-Raventós Codorníu va más allá de los resultados técnicos. Es la prueba de que la investigación pública y la empresa privada pueden trabajar conjuntamente de manera estable y duradera, con beneficios claros para la sociedad, la economía y el medio ambiente». Además, ha afirmado que «este aniversario es un gran momento para mirar atrás pero también para pensar en el futuro. Estamos convencidos de que la investigación seguirá generando nuevas soluciones, nuevas tecnologías y nuevos conocimientos que ayudarán a las bodegas a tomar decisiones más eficientes y sostenibles».
Joan Esteve también destaca la necesidad de dar continuidad a los proyectos de investigación conjunta con el IRTA. «La unidad mixta sigue viva. Hemos mejorado mucho estos años, pero continuamente surgen tecnologías que nos permiten automatizar procesos. En este sentido, creo que la inteligencia artificial puede ser una herramienta de futuro muy interesante para hacer recomendaciones de riego y ayudarnos a cometer menos errores. Nos queda un largo camino por recorrer».
El conseller Ordeig ha cerrado el acto subrayando el valor de colaboraciones como ésta. «Felicito al IRTA y Raventós Codorníu por estos veinticinco años de trabajo compartido y les aliento a continuar innovando porque, invirtiendo en conocimiento, invertimos también en el futuro de nuestro sector agrario y de nuestro país», ha afirmado.