“En Alimentaria, el IRTA ha puesto la mesa al ecosistema emprendedor y de innovación agroalimentaria”

Simó Alegre y Jess Padilla, en el espacio de innovación abierta del IRTA, llamado Food & Hospitality Startups, el pasado martes en la Feria Alimentaria. Fuente: Joan Diví.

Ayer jueves cerró sus puertas la 50ª edición de la Feria Alimentaria, que esta semana ha reunido a toda la cadena de valor de la industria alimentaria para impulsar su evolución y transformación. A lo largo de cuatro días, la feria ha congregado a más de 3.000 empresas de 70 países en un espacio de 100.000 m2 de exposición.

En esta edición, la más internacional de la historia, el IRTA ha iniciado un nuevo capítulo: ha liderado un espacio de innovación abierta, llamado Food & Hospitality Startups, por donde han pasado unas 15.000 personas y donde se han presentado cerca de sesenta empresas tecnológicas emergentes que han de contribuir a transformar el sector agroalimentario hacia un futuro de bienestar sostenible.

Detrás de esta iniciativa está el equipo de Desarrollo de la investigación y la innovación, encabezado por Simó Alegre, con una nueva incorporación, Jess Padilla, que liderará la estrategia de innovación abierta y ecosistema emprendedor del IRTA a lo largo de los próximos años. Hemos hablado con ambos para entender mejor en qué consiste esta estrategia y cómo ven el IRTA del futuro.

El IRTA ha premiado a dos de las startups que han participado en el espacio de innovación abierta de Alimentaria. Fuente: Joan Diví.

Con Alimentaria escenificamos la apuesta del IRTA por impulsar la innovación abierta. ¿Nos ponéis en contexto?

Simó: El IRTA tiene la misión, por un lado, de generar conocimiento, y por el otro, de hacer que las empresas del sector agroalimentario sean cada vez más competitivas gracias a la investigación, el conocimiento y la innovación. Y, hasta ahora, nos hemos centrado mucho en lo que llamamos investigación orientada.

Marca de la casa.

Simó: Sí. Es una investigación que tiene una finalidad clara: está enfocada a resolver las necesidades del sector agroalimentario. Si lo que queremos solucionar ya cuenta con conocimiento previo, hacemos investigación aplicada, es decir, adaptamos el conocimiento existente a unas condiciones concretas. En cambio, si lo que queremos solucionar no cuenta con conocimiento previo, entonces realizamos investigación básica, que después aplicaremos.

En el IRTA es crucial escuchar al sector, ¿verdad?

Simó: Siempre. Escuchamos los retos generales del sector y, cuando llevamos a cabo investigación a través de contratos con empresas, escuchamos también sus necesidades individuales. Por ejemplo, una compañía puede tener necesidades propias cuando opera en un mercado diferente que el resto de empresas de ese sector.

Una de las sesiones de pitching en el espacio de innovación abierta del IRTA en Alimentaria. Fuente: Joan Diví.

Y a partir de ahora…

Simó: Hasta ahora hemos realizado mucha investigación, pero nos hemos movido menos en la innovación abierta, es decir, en conseguir que las tecnologías se desarrollen y lleguen al mercado de manera colaborativa. Esto se puede hacer por dos vías: a través de tecnologías que desarrollamos nosotros mismos con las empresas del sector agroalimentario, o bien facilitando que compañías de base tecnológica ayuden a solucionar los retos de las empresas del sector. Esta segunda vía es la que hemos potenciado en Alimentaria con las startups, que son empresas tecnológicas de nueva creación con alto potencial innovador.

Alimentaria ha cumplido 50 años, y el IRTA 40. ¿Por qué ahora es el momento de potenciar la innovación abierta?

Simó: 40 años después, somos mayores de edad y tenemos las capacidades para hacerlo. Tenemos suficiente fortaleza: de personas, de estructura, de recursos y de conocimiento del sector.

¿Qué actores hacen posible la innovación abierta?

Simó: Cuando hablamos de innovación, queremos decir que el conocimiento debe impactar al final de la cadena agroalimentaria: a quienes producen los alimentos, y a quienes los consumen. Esto lo hacen posible las empresas. Desde el IRTA, ponemos nuestro conocimiento a disposición de las empresas, o personas emprendedoras que montan empresas de base tecnológica, para que logren que sus tecnologías, o las que se han desarrollado en los centros de investigación, lleguen a las empresas del sector agroalimentario. Y la innovación abierta va más allá: es no hacerlo solos, es hacerlo con empresas y emprendedores desde un inicio, desde el mismo diseño y trabajando conjuntamente, compartiendo el conocimiento de forma transparente y bidireccional, abierta.

Por tanto, si tuviéramos que resumir el papel del IRTA en el ámbito de la innovación abierta…

Simó: Diríamos que queremos ayudar a generar, o a consolidar, empresas de base tecnológica del territorio, sean de particulares, surgidas de centros tecnológicos o de escisiones de otras empresas. Startups que estén relacionadas con el sector agroalimentario en un sentido amplio, desde la economía azul hasta la bioeconomía o la bioenergía, para que entren en contacto con clientes del sector y les ayuden a potenciar su competitividad.

¿Esto beneficiará al sector primario? La edad media de los titulares de explotaciones agrícolas y ganaderas aumenta, y el número de explotaciones baja…

Simó: Sí. Se puede beneficiar de ello el consumidor, una gran empresa o una pequeña empresa. Por ejemplo, un sensor que detecte el estado hídrico de una planta, sin cables y a larga distancia, puede ayudar a un agricultor. O un sensor que determine el bienestar en una granja puede beneficiar a los ganaderos.

Jess: De hecho, queremos ayudar a los agricultores y ganaderos a encontrar soluciones para hacer mejor su trabajo y con mayor bienestar. En Cataluña lo necesitamos mucho. Nosotros podemos facilitarles conectarse con startups tecnológicas que les ayuden.

Una mesa redonda sobre inversiones para la innovación sostenible, en el espacio Food & Hospitality Startups del IRTA en Alimentaria. Fuente: Joan Diví.

Simó: Debemos pensar que las startups de hoy son las empresas de mañana. Nosotros las conectamos con el sector para que tengan sus primeros clientes, a los que conocemos. Y podemos ayudarles a buscar financiación e investigar para adaptar las tecnologías a sus necesidades. La innovación no es un proceso lineal. No puede empezar en la investigación y acabar en el usuario: desde el inicio hay que tener en cuenta al usuario. Hoy, cualquier startup, antes de empezar, realiza decenas o cientos de entrevistas con el ecosistema.

¿Ecosistema?

Simó: Hay tres ecosistemas. Primero, los centros de investigación, universidades y centros tecnológicos. Generan conocimiento y tecnologías. Segundo, el consumidor de las tecnologías: tanto empresas pequeñas, como grandes, como quienes consumimos sus alimentos. Y, en medio, el ecosistema de innovación, formado por empresas de base tecnológica, dinamizadores, inversores, incubadoras, aceleradoras y las entidades públicas que se dedican a impulsar la innovación. Los tres ecosistemas son relevantes para la innovación y deben estar comunicados. Ferias como Alimentaria, y en concreto esta iniciativa que hemos liderado, Food & Hospitality Startups, también sirven para ello.

Jess: Las startups siempre comienzan su desarrollo teniendo en cuenta al consumidor final. Es un modelo que tiene muchas más posibilidades de éxito que realizar una investigación y luego ir a preguntar si interesa.

El IRTA es una empresa pública. ¿Qué límites o garantías supone esto para la innovación abierta?

Simó: En España, no existe ningún centro de investigación que tenga la potencia del IRTA en el ámbito agroalimentario.Hacemos investigación en todos los eslabones de la cadena, y esto es muy singular. Además, trabajamos a corto y a largo plazo, y no tenemos intereses económicos. Si alguien debe hacerlo, somos nosotros.¿Por qué no? 

Ser una empresa sin ánimo de lucro es un aval, entonces.

Simó: Genera confianza porque no tenemos ni un sesgo, ni un objetivo económico detrás, y porque nuestro propósito es de servidumbre pública. Además, en el ámbito de la investigación, todo es medible y auditable: esta es la base sobre la que construimos cualquier tipo de actividad. Asimismo, estamos vinculados a un gobierno y, por tanto, acompañamos a las empresas con la orientación a medio o largo plazo que marcan las políticas públicas.

Y ahora ponemos en escena oficialmente esta apuesta.

Simó: Ya hemos ido trabajando en ello, y ahora es el momento de dar un salto.

¿Qué nombre podemos darle a este salto?

Jess: Queremos ser punta de lanza de la innovación abierta para que impacte en nuestro territorio.

Simó: Sí. Asumimos la responsabilidad de ser punta de lanza a la hora de dinamizar el ecosistema de innovación en el ámbito agroalimentario, y lo hacemos conectados nacional e internacionalmente.

Gran parte del equipo que ha participado en la organización del espacio Food & Hospitality Startups del IRTA en Alimentaria. Fuente: Joan Diví.

¿Qué aspectos serán claves?

Simó: Todos los retos que llevamos años trabajando y que no acabamos de solucionar.

¿Algún ejemplo?

Simó: Hay retos que son de hace décadas, pero la tecnología disponible hacía difícil solucionarlos. Por ejemplo, la regeneración del agua, una buena gestión de los purines o conocer de forma rápida la regulación de países terceros donde se quiere exportar, lo que hoy empieza a ser más fácil gracias a la Inteligencia Artificial (IA).

Jess: Sí, hay retos que tienen soluciones difíciles. Y las alianzas son claves. Un ejemplo es el uso de nitratos y nitritos como conservantes de la carne.

Simó: O las nuevas técnicas de genómica: a través del sistema tradicional de cruce de variedades, conseguir una variedad vegetal nueva y resistente a determinadas enfermedades puede suponer 15 años. Hacerlo a través de técnicas genómicas puede suponer dos o tres años. Los países que han abierto el uso de estas tecnologías tienen ya un conjunto de empresas especializadas. En Europa todavía hay pocas y queremos estar preparados para cuando la normativa europea esté plenamente abierta. Queremos conocer las mejores empresas de otros países que prestan servicios, y también ofrecer la experiencia y el conocimiento del IRTA para adaptar determinadas soluciones y tecnologías.

Como facilitador de la innovación abierta, ¿el IRTA se inspira en alguna otra institución?

Simó: En el ámbito estatal, el Centro Nacional Tecnológico Alimentario (CNTA), de Navarra, siempre ha ido por delante. En el ámbito internacional, la Wageninghen University & Research, en los Países Bajos, lo tiene muy claro.

La llegada al IRTA de Jess también es una manera de dar este salto.

Simó: Jess viene a ayudar a dibujar la estrategia del IRTA en este espacio a medio y largo plazo. Queremos aprovechar su experiencia y conocimiento.

Jess: Justamente, en los últimos tres años he trabajado en el CNTA en este tipo de estrategia. Siento que me fui allí para coger experiencia y después poderla aplicar en casa, en Cataluña. Antes, trabajé casi 15 años en la industria alimentaria, liderando departamentos de I+D. El paso de la industria al CNTA lo hice porque en el Centro Nacional Tecnológico Alimentario se realiza una innovación muy disruptiva y muchos proyectos colaborativos entre centros de investigación, universidades, empresas, startups y administraciones. Lideré proyectos en este ámbito y coordiné la relación entre estos agentes.

Simó Alegre y Jess Padilla, quien liderará la estrategia de innovación abierta y ecosistema emprendedor de nuestra organización. Fuente: Joan Diví.

¿Cómo resumir lo que el IRTA ha organizado en Alimentaria?

Jess: Si me imagino que he venido aquí y no soy del IRTA, explicaría que el IRTA dice: “Estamos aquí, y seremos el brazo articulador de la innovación abierta en el sector agroalimentario”.Y también explicaría que el IRTA tiene contacto con corporaciones que trabajan en proyectos de innovación abierta; que conoce las startups, porque ha traído a casi sesenta, y que sabe por dónde deben ir las soluciones a los retos del sector. Diría, en definitiva: «Entienden de ello y lo están comunicando bien».

Simó: Yo añadiría que hemos puesto la mesa al ecosistema emprendedor y de innovación agroalimentaria. Los platos, los vasos, el mantel y los cubiertos serían: las startups, que tienen la posibilidad de presentarse; las empresas que dedican parte de su presupuesto a programas de innovación; las empresas del sector que solicitan innovación; los inversores dispuestos a poner dinero para que las startups crezcan; las personas que hacen contactos y buscan clientes a las startups para que puedan abrir mercados; las personas que presentan tecnologías relevantes y resumen qué están haciendo las startups, y los centros de investigación y tecnológicos, que explicamos en qué estamos trabajando o qué podemos contribuir a solucionar. En definitiva, estamos generando el espacio para que se produzca esa innovación abierta. El resto de espacios de Alimentaria son, mayoritariamente, de encuentro entre clientes y empresas. Este, en cambio, es un espacio de innovación, que gira en torno a las startups. Y, cuantas más…

Jess: Más conversaciones se producen.

El IRTA ha liderado este espacio de Alimentaria en colaboración con ACCIÓ, la Agencia Catalana para el crecimiento de las empresas.

Simó: ACCIÓ se ha sumado a esta mesa que hemos puesto, sí. Es un agente muy relevante del ecosistema. Ellos trabajan, desde la administración pública, para la innovación en todos los sectores, y están aquí para la innovación en el sector agroalimentario. Nuestra voluntad es trabajar todos juntos. Cooperar.

¿Cómo os imagináis la innovación en el IRTA a cinco años vista?

Simó: Me gustaría que nuestros investigadores e investigadoras, antes de presentar un proyecto, siempre hayan hablado con algunas de las empresas a las que creen que pueden ayudar. Cuesta, porque no siempre tenemos el tiempo que necesitamos. Pero creo que es muy relevante. Debemos estar muy seguros de que lo que hacemos no solo es útil, sino que es lo mejor a lo que podemos dedicar los próximos años de investigación de nuestras vidas.

Muchas gracias.

PUBLICADO EL

27/03/2026

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