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05/02/2020

Micromecenazgo para salvar la nacra del delta del Ebro, una de las últimas reservas genéticas del bivalvo en la Península Ibérica

· Los investigadores alertan de que los efectos del temporal Gloria han puesto en riesgo la población de nacra de la bahía de los Alfaques, «uno de los santuarios de la especie en la Península»

· La nacra, considerada una especie en peligro crítico de extinción, está amenazada desde 2016 por un patógeno que provoca mortalidades cercanas al 100%

· La campaña «Salvemos las nacras, ni una nacra menos», que se pone en marcha hoy, aspira a recaudar 7.959 euros para proteger ejemplares de los Alfaques y censar los del Fangar

En sólo tres años, la nacra (Pinna nobilis), una especie de bivalvo gigante endémica del Mediterráneo, ha pasado de estar incluida en la categoría de «especie vulnerable» a la de «especie en peligro crítico de extinción» en la lista de especies amenazadas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y a estar incluida dentro de la lista roja de las especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El motivo es el protozoo Haplosporidium pinnae, que desde 2016 provoca mortalidades cercanas al 100% en las poblaciones de nacra de toda la costa mediterránea. En la bahía de los Alfaques, en el delta del Ebro, los primeros brotes de la enfermedad comenzaron en julio de 2018, coincidiendo con unas temperaturas especialmente altas (> 28° C). A esta amenaza hay que añadir la de otro patógeno, una microbacteria que en Italia ha provocado mortalidades masivas, así como el hecho de que las nacras de las bahías del Delta viven entre 20 y 130 cm de profundidad y, por tanto, están expuestas al choque con las embarcaciones.

Nacra potencialmente resistente a la enfermedad, rota por el golpe de una embarcación en la Bahía de los Alfaques

En la costa española, la única población que, por ahora, no ha sufrido los efectos de las enfermedades es la de la bahía del Fangar, en el delta del Ebro. La población del Mar Menor (Murcia), donde aún quedan miles de individuos, se ha visto afectada recientemente, y la de los Alfaques, que se encontraba afectada en su parte más exterior, también está en riesgo a raíz de los estragos del temporal Gloria: la rotura de la Barra del Trabucador expone a los patógenos a las nacras no infectadas del fondo de la bahía, y se desconoce cómo las afectará cuando la temperatura del mar suba hasta los 13,5 ° C, que es cuando el protozoo puede empezar a actuar. «Las poblaciones de nacras del delta del Ebro constituyen uno de los últimos santuarios de la especie en la Península Ibérica, y los científicos, las instituciones públicas y la ciudadanía tenemos que hacer un esfuerzo común para poder conservar este patrimonio único», señala Patricia Prado, investigadora del IRTA en el programa científico de Aguas Marinas y Continentales.

Nacra fuera del agua en una barra de arena de la Bahía de los Alfaques, donde no puede continuar creciendo. Está condenada a morir si no se traslada a más profundidad

Con el objetivo de salvar las nacras del Delta, la Federación Catalana de Actividades Subacuáticas (FECDAS) y el IRTA lanzan hoy, 5 de febrero, la campaña de micromecenazgo «Salvemos las nacras, ni una nacra menos», con los siguientes objetivos: rescatar a los individuos juveniles de la bahía de los Alfaques atrapados en las barras de arena a poca profundidad, que se exponen a la desecación y los golpes de las embarcaciones; censar y hacer el seguimiento de los individuos de la población de nacras de la bahía del Fangar, y buscar individuos supervivientes en la entrada de la bahía de los Alfaques potencialmente resistentes a la enfermedad y trasladarlos a un área donde la navegación esté restringida. La campaña de micromecenazgo, en la que también participan la Universidad de Barcelona y VIMAR, cuenta con el apoyo del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat, el Ayuntamiento de San Carlos de la Rápita y otros agentes locales, y aspira a alcanzar los 7.959 €. Se articula a través de la plataforma Verkami, y puede accederse a través de este enlace.

El IRTA, al frente de la investigación para conservar la nacra

En 2017, en el marco de un proyecto del Ministerio de Agricultura para rescatar la nacra, se autorizó el rescate de 215 especímenes de las poblaciones de nacra de la costa catalana. 100 de estos individuos, rescatados de la bahía de los Alfaques, se trasladaron a las instalaciones del IRTA de Sant Carles de la Ràpita. Este proyecto ha sido de gran importancia para estudiar las necesidades nutricionales de la especie y evaluar su adaptación a las condiciones de cautiverio.

En la primavera de 2019, investigadores del IRTA encontraron una nueva población de nacra cerca de la Punta de la Banya de la bahía del Fangar, formada por varios centenares de individuos sanos agrupados en densidades localmente altas, de hasta 44 individuos/100m2. Se trata de ejemplares pequeños, de edad aún desconocida, y difíciles de observar porque están situados en una pradera de Cymodocea nodosa, razón por la que no se tenía constancia.

Un bivalvo singular

La nacra es un molusco bivalvo, como el mejillón o la almeja, que sólo vive en el Mediterráneo. Es el más grande de este área -un individuo adulto puede superar el metro de longitud-, y uno de los más longevos -puede llegar a vivir más de 50 años. Se trata de una especie singular, muy característica de nuestras costas y muy querida por los submarinistas, y juega un papel muy importante en el filtrado de las aguas. Sobre su concha se han llegado a encontrar más de 120 organismos diferentes, por lo que contribuyen de forma fundamental a la biodiversidad marina.

Durante años, la Unión Europea prohibió la captura de la nacra (Directiva de Hábitats Anexo IV CEE 1992), que se hacía principalmente con fines ornamentales, y la especie fue incluida en la lista de especies mediterráneas amenazadas del Convenio de Barcelona para protegerla de las presiones antrópicas sobre sus principales hábitats, que son las praderas de Posidonia oceanica y Cymodocea nodosa. Gracias a estas acciones, las poblaciones de nacras experimentaron una cierta recuperación, hasta otoño de 2016, cuando empezaron a verse seriamente afectadas por la propagación de la parasitosis causada por una nueva especie de protozoo de tipo Haplosporidium que ha sido llamada H. pinnae por su gran especificidad con la nacra. Desde que apareció, la parasitosis se ha extendido por todo el litoral mediterráneo español y ha causado mortalidades cercanas al 100% en las poblaciones de Andalucía, Murcia, Islas Baleares, Comunidad Valenciana y Cataluña (con dichas excepciones del delta Ebro y el Mar Menor). Posteriormente, la mortalidad se ha extendido por toda la cuenca Mediterránea y ya afecta poblaciones de Francia, Italia, Túnez, Grecia, Chipre, Malta, Grecia, Croacia y Montenegro, entre otros.